









Sasha Pivovarova a sus 23 años se ha abierto un hueco entre las tops más reconocidas por méritos propios. La modelo fetiche de Prada, no deja a nadie indiferente, desprendiendo grandes dosis de personalidad encima de las pasarelas. Pivovarova nació en Moscú en 1985, y desde un principio entre sus objetivos no estaba el ser modelo sino pintora, prueba de ello es que ella misma confiesa que mientras sus amigas jugaban con muñecas, ella siempre lo hacía con sus pinturas.
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